Qué es la hora solar
Cualquiera sabe leer un reloj de sol antes de que se lo expliquen. Es la hora más intuitiva que existe — y la única que no es un acuerdo entre personas.
El punto de partida
La hora del niño
Pídele a un niño que invente un reloj y te describirá este. El sol sale por un lado, sube, llega a lo más alto, baja y se pone por el otro. Cuando está en lo más alto son las doce. Cuando está lo más abajo que puede estar —al otro lado del mundo, bajo nuestros pies— es medianoche. Lo demás son las horas intermedias, repartidas por igual entre esos dos extremos.
Ese reloj imaginario tiene nombre: hora solar verdadera. Y no es una versión ingenua de la hora de verdad, la del móvil y la del horno. Es exactamente al revés.
La hora oficial es un acuerdo. Alguien decidió —por el ferrocarril, por el comercio, a veces por política— que todo un país marcara lo mismo a la vez, y que a partir de marzo lo marcara una hora más tarde. Es una convención excelente y necesaria, pero convención al fin: si mañana se legisla otra cosa, cambia.
La hora solar no es un acuerdo con nadie. Es un hecho geométrico: la posición del sol respecto a tu meridiano, en el punto exacto del planeta donde estás pisando. No hay nada que consensuar, no hay a quién reclamar y no se puede derogar. Por eso es a la vez la más verdadera y la más inútil de las horas.
La definición
Veinticuatro partes iguales
Coge un día solar entero: desde una medianoche hasta la siguiente. Divídelo en veinticuatro partes iguales. Cada una de esas partes es una hora solar. No hace falta nada más: no interviene ningún huso, ningún horario de verano, ningún meridiano de Greenwich. Solo tú, tu meridiano y el sol.
De esa definición salen dos clavos fijos, y son los únicos que hay.
- 00:00 Caen en la medianoche: el instante en que el sol está en el punto más bajo de su recorrido, justo al otro lado de la Tierra.
- 12:00 Caen en el mediodía: el instante en que el sol cruza tu meridiano. Es su punto más alto del día y, a la vez, el punto medio exacto entre la salida y la puesta.
Todo lo demás —las siete y veinte de la mañana, las seis y cuarto de la tarde— es una división aritmética entre esos dos clavos.
La consecuencia rara
Horas que no duran lo mismo
Aquí aparece lo que separa definitivamente esta hora de la del reloj de pulsera: los días solares no duran todos lo mismo.
La Tierra no recorre su órbita a velocidad constante, y su eje está inclinado; entre las dos cosas, el intervalo entre dos mediodías consecutivos cambia a lo largo del año. El día solar más largo, a finales de diciembre, dura unos 24 h 00 m 30 s. El más corto, a mediados de septiembre, unos 23 h 59 m 39 s. Casi un minuto de diferencia entre uno y otro.
Y si el día no dura siempre lo mismo, su veinticuatroava parte tampoco. La hora solar es una hora elástica: en diciembre se estira algo más de un segundo por encima de la hora del reloj y en septiembre se encoge casi otro tanto. Un segundo de reloj, en cambio, es siempre un segundo — está definido así. De esa terquedad del reloj frente a la elasticidad del cielo nace toda la ecuación del tiempo.
La forma del día
El día simétrico
Si le quitas al año sus estaciones y te quedas con el esqueleto, el día solar es una figura simétrica. El sol sale a las seis, corona a las doce y se pone a las seis de la tarde. Doce horas de luz, doce de oscuridad, y el mediodía justo en el centro.
Ese día existe de verdad: es el del equinoccio. O, hilando fino, el del equilux — el día de doce horas exactas de luz, que cae unos días antes del equinoccio de primavera y unos días después del de otoño, porque la atmósfera curva la luz del sol y nos regala unos minutos de propina por cada extremo del día.
El resto del año la figura se estira o se encoge, pero no pierde la simetría: lo que el sol adelanta por la mañana lo retrasa por la tarde, en la misma medida. Salga a la hora que salga, se pone a la misma distancia de las doce.
España
Por qué aquí suena a horario de otro país
Cualquiera que viva en España dirá que esto no le cuadra. Aquí el sol no sale a las seis ni se pone a las seis: en pleno invierno amanece pasadas las ocho y media, y en junio anochece casi a las diez. Y es verdad. Pero eso no dice nada del sol: lo dice todo del reloj.
España peninsular está, geográficamente, en el huso de Greenwich —el mismo que Portugal, el mismo que las islas Británicas—. Desde 1940, sin embargo, mantiene la hora de Europa central: una hora de más en invierno y dos en verano. A eso hay que sumarle la longitud: Madrid está 3,7° al oeste del meridiano de su huso, y cada grado son cuatro minutos de sol.
Sumado todo, el reloj oficial de Madrid va entre una hora y cuarto y dos horas y cuarto por delante del sol. Vivimos permanentemente desplazados respecto a nuestro propio cielo. Por eso el horario natural —de seis a seis— nos suena a país ajeno, y por eso el sol de las nueve y media de una tarde de julio es, en realidad, el sol de las siete y cuarto.
| Fecha | Hora oficial | Hora solar |
|---|---|---|
| Solsticio de invierno 21 de diciembre | 08:34 – 17:52 | 07:22 – 16:38 |
| Equinoccio de primavera 20 de marzo | 07:18 – 19:27 | 05:56 – 18:05 |
| Solsticio de verano 21 de junio | 06:45 – 21:49 | 04:28 – 19:32 |
Para qué sirve
Tres cosas que se leen de un vistazo
Conviene decirlo claro: la hora solar no sirve para coger un tren. No la comparte tu vecino si vive un valle más allá, no se sincroniza con nada y no cabe en un horario de oficina. Su utilidad práctica es escasa, y buena parte de su encanto está justamente ahí — es la hora que marcaría el mundo si nadie se hubiera puesto de acuerdo.
Pero un número que es un hecho siempre dice algo. La hora solar da tres lecturas inmediatas, sin cuentas de por medio.
-
Mañana o tarde, literalmente
Antes de las doce el sol está subiendo; después, bajando. No es una convención sobre cuándo empieza la tarde: es la tarde.
-
La puesta, sabiendo la salida
Si el sol ha salido a las siete, se pondrá a las cinco. Basta con reflejar la hora en las doce, y lo mismo vale para la medianoche. El espejo no es perfecto: cerca de los equinoccios se desvía hasta unos cuarenta segundos, porque la altura del sol cambia a lo largo del propio día que estás midiendo.
-
En qué mitad del año estás
Si el sol sale después de las seis, estás en la mitad oscura del año: pasado el equinoccio de otoño y antes del de primavera. Si sale antes de las seis, en la mitad luminosa. Y si sale casi exactamente a las seis, estás en el equilux, a unos días de un equinoccio.
Hoy, aquí
El reloj de la pared te dice lo que la sociedad ha acordado que sea la hora. Un reloj de sol te dice otra cosa: en qué punto del día estás, aquí, en este metro cuadrado del planeta. Son dos preguntas distintas, y solo una de las dos tiene una respuesta que no depende de nadie.